1995-2024. El fotógrafo Jordi Baron, gracias a la profesión de anticuario de su familia, tiene un acceso único y privilegiado a un mundo muy privado: el interior de muchas casas de Barcelona.

Cuando el autor llega a estos pisos, sus habitantes han fallecido recientemente, los familiares han repartido parte de la herencia y es entonces cuando quieren vender todo lo que queda en la vivienda. Otras veces, si hay desacuerdos familiares o si se trata de familias acomodadas, los pisos pueden permanecer cerrados durante mucho tiempo, a veces durante años, atesorando toda la memoria en su interior. Pero eso no significa que estén abandonados, sino simplemente cerrados, dormidos, hasta que llegue el día en que los propietarios decidan venderlo todo.

Las fotografías de Jordi Baron abordan todo el proceso de vaciado de pisos y casas, principalmente ubicados en el Eixample y el casco antiguo de Barcelona, donde sus herederos han ido vendiendo todo: primero el contenido y luego el continente.
Cada uno de estos pisos —muchos de ellos inmensos— ha sido luego dividido en tres o cuatro apartamentos con el objetivo de ser utilizados, en la mayoría de los casos, para alquiler turístico. Se trata así de la foto-finish de una memoria burguesa que ha durado unos 120 años, y el nacimiento de un nuevo fenómeno del que sufren muchas ciudades: la gentrificación. Un drama imparable que expulsa a los residentes debido al aumento del precio de la vivienda.

El autor, que trabaja como arqueólogo de interiores, ha estado documentando fotográficamente todos estos pisos de la ciudad de Barcelona durante unos 20 años, con el objetivo de rescatarlos instantes antes de su desaparición. Paisajes efímeros y muchas veces desolados, recuerdos personales en el suelo, ropa, libros, documentos… y es en esos momentos de cambio, de movimiento, donde se toman estas fotografías. Sin mucho tiempo, con luz natural, mientras los operarios y transportistas están ocupados desmontando camas, lámparas, arrastrando y embalando muebles que seguramente no se habían movido de su sitio en más de 80 años.

Domus Barcino

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