Las diferentes formas de mirar y representar al «otro», al extranjero, en el retrato fotográfico y dentro de la historia de la fotografía, son muy diversas. Pero cuando se trata de retratar a individuos lejanos, donde el idioma, la cultura y las diferencias entre el fotógrafo y la persona retratada son tan grandes, existen muchas interpretaciones posibles. Y esto es precisamente lo que implicaban las primeras expediciones científico-fotográficas que, a mediados del siglo XIX, viajaban a países exóticos y lejanos como Sudamérica y África —lugares que en muchos casos aún eran prácticamente desconocidos— para realizar inventarios o archivos antropológicos de las personas que habitaban esas tierras.

Más que reconocer una cultura primitiva como parte de una realidad diversa, el público de la época interpretaba esos retratos desde la distancia que separa la civilización de la barbarie. Es decir, todo lo que no es el hombre occidental se consideraba primitivo, inculto y salvaje.

La serie fotográfica Archivo antropológico. Barcelona 2006–2010 pretende ser un inventario-registro de personas encontradas al azar en un mismo lugar y ciudad (en este caso, una esquina de la playa de Barcelona) y ofrecerles un tratamiento global inspirado en aquellos primeros fotógrafos científicos, donde la identidad de cada personaje se reduce a un simple número de registro en cada fotografía.

Se trata de tipos anónimos y catalogados, donde la diversidad confirma los grandes movimientos humanos de nuestro tiempo, muy lejos de lo que ocurría en la segunda mitad del siglo XIX, cuando la búsqueda de lo “diferente” era uno de los principales argumentos de las experiencias viajeras.

Barcelona anthropological archive

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